Nuestra cultura nos envía cada vez más el mensaje de que el dinero, el trabajo y la libertad de la familia son la receta para una vida próspera y feliz. Yo llamo a esto la «mentalidad de Midas». Muchos medios de opinión de izquierda emplean este argumento pensando en las mujeres.
Mientras tanto, en la derecha, influyentes pensadores como Pearl Davis y Andrew Tate también promueven la mentalidad de Midas, pero enfocándola en los hombres. Argumentan que el matrimonio es un mal negocio para ellos.
Mensajes como estos ayudan a explicar por qué más estadounidenses hoy en día piensan que la educación, el trabajo y el dinero son más «importantes» para la realización personal que el matrimonio y por qué la tasa de matrimonios ha caído un 60% en los últimos cincuenta años.