«¿Para qué seguir casados si la convivencia diaria es problemática?», nos preguntábamos durante una crisis matrimonial. Los padres transmiten a sus hijos no solo sus genes, sino también su visión de la vida: qué es importante y cómo funcionan las relaciones. Si bien influyen otros factores, la vida familiar cotidiana durante la infancia tiene un impacto duradero. Decidimos invertir en nuestro matrimonio y, al hacerlo, en las habilidades relacionales de las futuras generaciones. ¡Una inversión muy rentable!