Salud mental: una mirada integral a nuestro bienestar

El concepto de “salud mental” ha evolucionado en los últimos años y abarca hoy la salud emocional, psicológica y social de una persona. En el pasado, el término se utilizaba con frecuencia en el contexto de las enfermedades mentales. Frente a ello, el entonces cirujano general de los Estados Unidos, Dr. David Satcher (1999), afirmó:

No hay salud física sin salud mental”.

Actualmente, el término ya no describe únicamente la ausencia de trastornos mentales, sino más bien un estado de bienestar psicológico, emocional y mental, en el que la persona puede desarrollar plenamente sus capacidades —incluso bajo presión o estrés—.

Los tres pilares de la salud mental

La salud mental se estructura en tres componentes esenciales:

  • Salud emocional: la capacidad de reconocer, expresar y regular las emociones.
  • Bienestar psicológico: una autoimagen positiva y la sensación de tener un propósito vital.
  • Bienestar social: la habilidad de establecer relaciones positivas y satisfactorias.

Fuentes de estrés: familias frente a personas solteras

Al analizar los desafíos cotidianos, las necesidades de las familias y las de las personas solteras difieren notablemente.
Mientras que los solteros suelen preocuparse principalmente por su bienestar en el contexto laboral, en las familias entran en juego dos dimensiones adicionales: la relación de pareja y la relación con los hijos.

Estudios recientes de Brad Wilcox (2025) y Matteo Rizzolli (2025) muestran que las relaciones familiares tienen, en general, un impacto positivo en la salud de padres e hijos. No obstante, también es importante reconocer —como confirma nuestra propia encuesta (J. Lask, K-M. de Molina, 2025)— que dichas relaciones pueden generar altos niveles de estrés y sobrecarga emocional.

Un estudio de David Satcher durante la pandemia de COVID-19 lo ilustra claramente:
El 48 % de los padres con hijos menores de 18 años se sintieron completamente sobrepasados, frente al 26 % de las personas solteras.
Aunque estos datos proceden de una situación excepcional, marcan una tendencia que refleja las diferencias en los niveles de estrés familiar.

En este artículo analizaremos, por tanto, las causas del estrés psicológico, sus consecuencias y las estrategias para mitigarlo.

Causas, consecuencias y estrategias para afrontar el estrés psicológico en las familias

Nuestro proyecto “Mental Health for Families” (MH4F) tiene como objetivo identificar los principales factores de riesgo para la salud mental familiar y ofrecer soluciones adecuadas.

Causas del deterioro de la salud mental en las familias

Para identificar los problemas centrales, elaboramos inicialmente —a partir de nuestra experiencia profesional— una lista de 50 posibles causas de deterioro de la salud.
Esa lista se redujo internamente a 22 variables o atributos y, posteriormente, se utilizó para realizar una encuesta entre familias trabajadoras.

Los resultados de la encuesta permitieron reducir los factores relevantes a 16, organizados en tres categorías de prioridad: Prioridad 1A, Prioridad 1 y Prioridad 2.
La priorización de los desafíos, basada en las respuestas de las familias trabajadoras, se muestra en la Figura 1.

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Figura 1: Resultados de la encuesta entre padres trabajadores (J. Lask, K.-M. de Molina, 2025)

Las conclusiones de esta encuesta son esenciales para definir las prioridades en los programas de apoyo y orientación familiar.

Consecuencias del estrés para la convivencia familiar y el trabajo

El estrés psicológico afecta directamente al bienestar general.
La literatura científica ofrece numerosos estudios sobre sus implicaciones en la vida familiar y en el rendimiento laboral. El estrés crónico en el entorno familiar —provocado por la sobrecarga, los conflictos o la falta de comunicación— puede derivar en agotamiento, burnout, irritabilidad o nerviosismo. También pueden aparecer síntomas psicosomáticos como dolores de espalda, cefaleas o episodios depresivos (1), (2).

Los niños y adolescentes son especialmente vulnerables al estrés familiar prolongado, que puede manifestarse en trastornos emocionales o problemas de salud física.
La violencia emocional, como la indiferencia o las humillaciones, agrava estas consecuencias y puede dejar huellas psicológicas duraderas (3).

Implicaciones del estrés familiar en la vida laboral

El estrés en el ámbito privado influye directamente en la capacidad de rendimiento laboral. La fatiga, los trastornos del sueño, los dolores de cabeza, las alteraciones del estado de ánimo y la disminución del desempeño son consecuencias frecuentes.

Un estudio estadounidense de 2021 mostró que el 76 % de las personas empleadas reconocían que el estrés familiar afectaba su salud mental y, por tanto, su trabajo.
En Alemania, un estudio conjunto de Randstad-ifo confirmó este patrón: el 44 % de los trabajadores declararon que sus problemas personales reducían su productividad.

A) Absentismo laboral:
Las enfermedades de origen psicológico representan actualmente aproximadamente el 12 % de los días de baja laboral en Alemania.
Según un informe de la AOK, las mujeres faltan una media de 4,5 días, mientras que los hombres lo hacen 2,5 días por año (4).

B) Performance:
Diversos estudios indican que entre el 30 % y el 50 % de los empleados llevan consigo sus problemas familiares al trabajo.
La empresa Gallup (Alemania, 2023) señala:

Los empleados que experimentan un alto nivel de estrés emocional en casa son hasta 2,5 veces más propensos a ser improductivos y presentan tasas significativamente más altas de absentismo”.

C) Clima laboral:
El estrés familiar también puede deteriorar el ambiente de trabajo y el sentido de pertenencia al equipo, ya que las personas afectadas tienden a aislarse o reaccionar con irritabilidad.

Medidas para mejorar la salud mental en las familias

Para aliviar las cargas psicológicas que enfrentan las familias, el proyecto MH4F (Mental Health for Families) propone un enfoque sistémico, es decir, considerar toda la red de relaciones que conforman el sistema familiar (véase Figura 2).

Además de los vínculos directos entre padres e hijos, esta red incluye hermanos, así como relaciones externas con colegas, amigos y otros sistemas de apoyo social.

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Figura 2: Red relacional en el sistema familiar. En familias reconstituidas o tras una separación, esta red puede volverse aún más compleja.

Las estrategias de intervención pueden actuar a nivel individual, familiar o laboral.
En este artículo nos centramos en las medidas individuales y familiares desarrolladas dentro del proyecto MH4F.

Una medida fundamental es el Upskilling, es decir, el fortalecimiento de competencias emocionales, sociales y cognitivas (soft skills). Aunque este enfoque se utiliza principalmente en contextos profesionales, el proyecto MH4F lo aplica al entorno familiar, combinando actividades en línea y presenciales.

Las intervenciones son en parte humanas (con especialistas) y en parte asistidas por inteligencia artificial. En conjunto, las acciones pueden ser preventivas o terapéuticas, individuales o familiares, y se ofrecen en formato digital y presencial.

¿Por qué ofrecer un programa de este tipo?

La razón es sencilla: muchas familias carecen de tiempo y recursos económicos para acudir a terapias o asesoramientos tradicionales. Por ello, las medidas del proyecto MH4F están diseñadas para ser accesibles, asequibles y flexibles, lo que explica la necesidad de digitalizar gran parte de la oferta.

Implementación de las medidas a través de la herramienta MH4F

Las intervenciones descritas se ofrecen mediante una plataforma digital interactiva, tal como es habitual en la era digital.
La Figura 3 muestra el portafolio del producto, cuyo núcleo es un chatbot que actúa como acompañante de aprendizaje y asesor personal.

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Figura 3: La herramienta MH4F es una aplicación web.

En su cuenta personal, cada usuario dispone de recursos adaptados a su propio proceso de desarrollo y bienestar psicológico.

Durante la fase inicial de incorporación (Onboarding), el usuario realiza un test diagnóstico que identifica los principales factores de estrés.
Este test es adaptativo, se centra en los desafíos más relevantes y se presenta de forma breve y empática, para mejorar la experiencia del usuario.

Tras completar la evaluación, el sistema muestra resultados gráficos e indicaciones iniciales de solución.

El “Índice de facilidad”

Uno de los valores centrales del test es el Índice de facilidad (Leichtigkeits-Index), un indicador del nivel de carga psicológica del usuario.
Durante el proceso de desarrollo, este valor sirve para evaluar la eficacia de las intervenciones: un aumento del índice indica que las medidas están funcionando.

Los resultados se envían de forma anónima y agregados al departamento de recursos humanos de la empresa participante, para documentar la efectividad del programa.
Esto es importante porque las compañías financian el acceso a la herramienta MH4F y la ofrecen gratuitamente a sus empleados, como parte de sus programas de salud mental corporativa.

Un índice de facilidad alto se correlaciona con una mayor productividad y menor absentismo.

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Figura 4: El Índice de facilidad es un indicador del estado psicológico de la persona.
Cuanto más alto sea el valor, menor es la carga emocional o cognitiva, lo que permite observar la evolución del bienestar.

El chatbot: acompañante de aprendizaje y asesor

El uso de un chatbot en la herramienta MH4F se eligió por razones estratégicas:
El asistente conoce los resultados del test diagnóstico y puede dialogar con el usuario tanto al inicio como durante todo el proceso de desarrollo personal.

El chatbot ha sido entrenado con el conocimiento experto del equipo MH4F, lo que le permite responder a preguntas iniciales y ofrecer consejos psicológicos básicos, siempre dentro de un marco de orientación y acompañamiento, no terapéutico.

Además, el chatbot tiene acceso a la biblioteca de aprendizaje incluida en la herramienta, actuando como un mentor digital.
En función de las necesidades detectadas, dirige al usuario hacia expertos humanos que pueden intervenir mediante tres formatos:

  • Micro-vídeos formativos,
  • Tele-coaching (sesiones en línea), y
  • Coaching presencial (intervenciones personales o grupales).

Después de cada una de estas etapas, el chatbot vuelve a contactar al usuario para evaluar el progreso, preguntar por sus sensaciones y detectar nuevas necesidades de apoyo, replicando así el acompañamiento continuo de un orientador humano.

A continuación, se invita al usuario a realizar una nueva prueba diagnóstica, con el fin de verificar si los cambios implementados han tenido un efecto positivo en su bienestar psicológico.

Evaluación del progreso mediante el Índice de facilidad

El nuevo valor del Índice de facilidad permite determinar si las medidas anteriores fueron efectivas o si es necesario implementar acciones adicionales, como sesiones de coaching presenciales o intervenciones más profundas.

Tras cada nuevo ciclo, el sistema compara los resultados y muestra corredores de referencia para que el usuario sepa si su nivel de carga emocional se ha reducido a un rango saludable o si requiere más atención.

De esta manera, el Índice de facilidad se convierte en un instrumento de monitoreo continuo del bienestar psicológico, útil tanto para la persona como para la organización.

Accesibilidad para toda la familia

Una característica esencial del proyecto MH4F es que la herramienta es accesible en todo momento, desde cualquier dispositivo con conexión a internet.
Las familias pueden utilizarla en casa, de manera conjunta o individual, según su situación y preferencias.

Incluso los niños y adolescentes pueden beneficiarse del uso del programa, ya sea junto a sus padres o por separado, siempre en un entorno supervisado y adaptado a su edad. De este modo, MH4F fomenta el desarrollo de competencias emocionales y relacionales desde edades tempranas, reforzando la resiliencia familiar.

Fuentes

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