Este texto desea poner el foco en las competencias y habilidades de nuestros hijos y animar a los padres a que, al educarlos, reemplacen los miedos por la confianza. Se abordan los posibles temores que la autora, como madre de cuatro hijos, comprende perfectamente. A través de distintos ejemplos se adopta la perspectiva de los niños y se muestra cómo pueden crecer enfrentándose a nuevos desafíos. Se busca fortalecer a los padres para que no proyecten sus propias preocupaciones en los hijos, les otorguen suficiente espacio para su desarrollo individual y se sientan competentes al manejar situaciones desafiantes. En resumen: es una declaración a favor de la grandeza de nuestros hijos, que debemos fomentar con amor y no impedirla con nuestras propias barreras desde el principio.